La ira en un día lunático. / Lo más chulo que tengo yo

3.28.2014

La ira en un día lunático.

A menudo intento sincronizarme con el calenadario maya, hoy en un día luna rítmica, que invita a buscar el equilibrio y organizarse para purificar el estado emocional: No sé si mis reacciones son efectivamente el preludio de esa "limpieza de emociones".

Todo el día ha sido una montaña rusa de emoción, ese sentir que no se si es solo mio, de querer estallar en gritos, en llanto, en violencia, y esa fuerza mental que detiene, ese pensamiento que invita a dejar de cargar al bebé cuando se ha llegado al límite de la tolerancia al llanto y a la sosobra que implica entender a un bebé. Dejarlo solo para no herirlo ni lastimarlo.

Esa pugna entre "el bien hacer" el ser sereno tranquilo y relajado, y el demonio interno que quiere estropearlo todo, romperlo, herir a pesar de dejar cicatriz.

¿Cómo se llega a este punto? ¿Realmente tiene que ver con la energía del día? No sabría como responder a estas cuestiones, porque veamos, si me atrevo a hacer un análisis personal, tendría que remontarme tal vez a mi lactancia, tal vez este es un "deja vu" invertido de lo que ocurrió con mi madre y conmigo en mi época de lactancia. Creo firmemente que la ciclicidad de la vida y el modo en que somos protagonistas de nuestras historias tiene mucho que ver que con el pasado y con como vamos reproduciendo las causas y los efectos en nuestras vidas a lo largo del tiempo.

Es decir, ahora que soy madre, cuando me encuentro en este "dilema" de barrer, limpiar o cargar al bebé, darle toda mi atención, a pesar de la suciedad de mi casa; estoy plenamente segura que este"dilema" ya se ha editado o en su misma versión ha sido vivido con mi madre como protagonista. En mi caso mi madre decidió no tener dilema y lanzarse al trabajo dejandome encargada en la guardería, a mis tías, mis abuelas o algún extraño "de su confianza".

Para mi esta elección de aparcar todo mi desarrollo profesional y hasta creativo, a fin de dedicarme "completamente" a mi hijo, muchas veces resulta exorcisante, puesto que, cuanto más crecemos juntos, me doy cuenta que no existe la relación a tiempo completo, es solo una etiqueta.

Se trata solo de un concepto porque aunque mi desarrollo profesional y puramente egocentrico se encuentra en pausa, tirandome del orgullo a cada rato. Tampoco es verdad que me dedico 100% a mi bebé, ni creo que exista ninguna madre humana o animal que lo haga.

Se necesitan respiros propios tanto del crío como de la nueva madre, respiros y tiempo y espacio que van desde cubrir una necesidad natural como ir al baño o ducharse, este momento que necesito para escribir, crear, dar vida a mi animus, hasta esos minutos extras debajo de la regadera simplemente para recordar o para dejarme ir, ya ni que decir de mis 10 minutos de meditación.

Sin embargo, hoy he estallado, en un momento me he sentido asfixiada de querer guardar el orden  y la limpieza, querer atender a mi hijo, hacer la comida, lidiar con problemas familiares y tener un esposo que no se acomide a compartir la carga. ¿Cómo se reprograma a un hombre para involucrarlo de la nueva situación de pareja?

¡Que jijos de la chingada! Pasa con mi esposo que no se da cuenta que estoy como olla expres a punto de explotar, hablo hablo hablo, días atrás se lo pedi "por favor acomidete más, colabora más, me siento asfixiada". Hasta recordé la pelicula de Revolutionary Road, y hoy a manera de reclamo le grité a mi esposo "no me extraña que la gente se suicide" es que son solo unos segundos, de verdad la fragilidad de la vida está en solo unos segundos en los que decidimos quedarnos o marcharnos.

Hasta ese extremo se llega. Acaso ¿Soy la única persona que vive un cambio así con esta intensidad? Responde en mi cabeza el tono acusador de mi suegra diciendo "la juventud ya no aguanta nada, no tienen paciencia..." y en mi cabeza le respondo (porque sería un escandalo decirlo en su cara) tal vez en sus tiempos no era paciencia, sino resignación y evación, si el niño desesperaba sencillamente se le dejaba llorar hasta que callara, al esposo no se le recriminaba ni pedía nada, porque cada quien tenía su rol, pero mi teoría es que si lo callamos, año tras años de callarlo, la relación se deteriora y ya no es matrimonio amoroso sino una relación patológica y costumbrista.

Jajajajajajaja da risa las respuestas que le doy a mi suegra en la mente. -Momento- esbozo una sonrisa, y ahora una carcajada. La crisis ha pasado.

Acaso ¿Esto es purificar emociones?

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