Un fin de más. / Lo más chulo que tengo yo

8.25.2015

Un fin de más.

Las generaciones de actuales abuelos en España (aquéllas que emigraron a la ciudad a trabajar), acostumbran regresar a sus pueblos de origen  los fines de semana, en fiestas o vacaciones.  Mi suegra no es la excepción; la costumbre dicta que los hijos acompañen a sus padres; mi esposo no es la excepción, así que... tocaba visitar "La Puebla de Montalban", cerca de Toledo, es un pueblo pintoresco y tranquilo (cuna de Fernando de Rojas, autor de "la Celestina"); y este fin de semana ha sido especialmente divertido.


Lo divertido brota en que por momentos puedo darme cuenta que sigo cambiando (evolucionando diría yo).

Contexto: Cuando llegué a este país (hace más de 7 años), me sentía fuera de lugar, extraña, fea, pobre, diferente, era triste ver a los demás y compararme con ellos, que dicho sea de paso, siempre tenían algo mejor que yo, fuera lo que fuera.

Trás muchos intentos fallidos de querer encajar y posteriormente cerrarme y ponerme a la defensiva, desde el nacimiento de mi segundo hijo Js he interiorizado que muchas veces malgasto tiempo y energía enojándome, sobre todo cuando no puedo cambiar nada, por ejemplo a veces quiero que mi hijo se duerma para poder hacer "mis cosas", y justo ese día; él requiere toda mi atención. Así que..

Albricias!!! Oh!!! Descubrí que cuando es así, no me queda más que tomar el control de mi y dirigir la situación, ¿Cómo? a) Eligiendo darme tiempo para "mis cosas", lo cual a veces implica hacerme responsable del drama que ello acarree al dejar a Js un momento en su parque, o b) Improvisar un juego inesperado, como el otro día que se me ocurrió que trocearamos espinacas y al final terminamos preparando unas empanadillas (mi hijo puso los montoncitos de relleno, fue muy grandeee!!).

En detalles como ese, en los que me decido a ser la protagonista y no tener miedo (eh! a veces me da miedo el drama que arma mi hijo, en plan, noooo otra vez), siendo conciente de lo impermanente y cambiante que es la vida, eso permite entre muchas otras cosas, que mi convivencia con esta cultura sea aún más rica.

Bueno... como siempre, ya entré en la madriguera, por lo que volviendo al meollo del asunto ¿En qué noté mi evolución? Primordialmente en que este sábado y parte del domingo aquéllos comentarios que antes me molestaban ahora me hacen reir y aunque alguno llegue a tocarme, tengo la "sabiduría" de razonarlo y dejarlo fuera de mi cabeza, esto último literal porque me pasaba que cuando algo me incomodaba y no lo defendía de una forma razonable y amable, me quedaba con mal sabor de boca y todo el tiempo pensaba "debí decir esto o aquéllo".

Porque antes ocurría que (en un contexto reciente) por ejemplo, esta costumbre de buscar parecido a los críos, bueno... pues antes me molestaba que a mi hijo que se comparara con mi hermano. Este fin de semana ese fue un comentario del libreto, pero lejos de molestarme lo acepte e incluso interioricé que sí tal vez tenga algún parecido con mi bro (finalmente es genética) y mi hermano es un chico apuesto. Así que no hay porque molestarse. Ese razonamiento fue para mis adentros, el comentario exterior fue "sí se parece" automáticamente las respuestas fueron "pero está muy mezclado""no se parece del todo". Lo escribo y se que es irrisorio gastar energía en esto, pero aún hay más...

Las primas de mi esposo en especial una de ellas, es una de estas mujeres españolas muy atractiva y guapa, morena, ojos "españoles", una cara de revista, tipazo y por si fuera poco, con un marido que le compra todo (una relación tradicional en la que cada quien juega su papel). Mientras platicabamos del sitio en cual respectivamente venarearemos, mi mente pensaba (siempre hablamos de costes de la vida), me sentí aliviada de no tener que exponer mi sentir o pensar. Porque en general aquí nadie me pregunta eso, me preguntan como voy, si estoy más gorda, más flaca, si trabajo (el trabajo en casa no cuenta),  cuánto gasto, que objeto nuevo tengo en casa, bla bla. Eso antes me mortificaba, pensaba que no se me veía como una persona que siente y piensa, que deseo cosas raras como comida orgánica, llevar a mi hijo a un colegio Waldorf, tener tiempo para diseñar mis creaciones, etc.

Y mientras venía de regreso en el coche pensé que, tengo que una vida muy rica (en ideas y creatividad) juego mucho con mi hijo, al punto de que no me doy tiempo de maquillarme ni combinar mis prendas ni mis accesorios ni mucho menos mis zapatos, que en mi tiempo libre escribo o dibujo o estoy intentando dar vida a mi invento. Que mi esposo y yo tenemos unas discusiones muy singulares y que hemos logrado adaptarnos a ser padres y ayudarnos y entendernos (o lo intentamos).

Y lejos de sentirme como otras veces frustada, me siento grandiosa, plena, a pesar de que me incomode no llevar el vestidazo, no tener tipazo y no veranear en Ibiza, he puesto mi atención y intención en mi hogar (esposo,  hijo, cocina, confort...), que sentí mucho sentido en aparcar mi vida profesional y en intentar dar vida a mi invento, que, aunque mi futuro acerca de ello es apenas una semilla incierta, es como si ya me estuviera alimentando y sanando.

Es fabuloso!!! Creo que ahora entiendo el significado de hacer lo que el corazón te dicta a pesar de todos y de todo.

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