Buscas una cosa y encuentras otra. / Lo más chulo que tengo yo

9.03.2015

Buscas una cosa y encuentras otra.

Qué sorpresa!!! Llegar al destino elegido para veranear un par de días y descubrir que no es lo que pensabas...

Gracias a un matrimonio amigo que tenemos, hemos conocido la Platja L'Albir, un sitio ubicado en la Costa Blanca, Comunidad Valenciana, nos parece excepcional; llevamos ya unos cuantos viajecillos a "la playa" como le decimos.

Esta fue la presentación oficial de "La Playa" para Js, y, resulta que... le encantó, lo mejor fue verlo dormir arrullado por las olas frente al mar, mientras su cama de piedras lo masajeaba confortablemente.

Debo admitir que ir con un niño lo cambia todo (que novedad!!! jajajajajajaja).

Cuando te instalas en un apartamento, después de haberte decantado de entre las opciones apartahotel y hotel, surgen varias situaciones divertidas, entre ellas, que al tratarnos de una familia de clase media, no podemos permitirnos gastarnos 200€ por comida, así que nos damos a la tarea de buscar lo "bueno, rico y barato". Lo cual dicho sea de paso, tampoco existe y eso que te ofertan como "menú" en algunos casos termina siendo una trampa, porque al recibir la cuenta, adviertes que no incluía cerveza sino vino, que tostar el pan es un extra, y que el responsable eres tu mismo por no leer bien las bases!!!

En fin, después de algunas no agradables sorpresas, que no acarrearon discusiones, supongo que el mar hace efectos en mi y me amansa, así que, no discuto, simplemente no regreso al sitio y no dejo propina (es mi forma de protestar), bueno... volviendo a la búsqueda del "sitio perfecto", estuvimos comiendo en varios restaurantes que, a pesar de encontrarse medianamente ocupados, no fueron para nada lo que pensabamos, pero como vengo con pila cargada solo hablaré de los positivo, mis favoritos:

Para desayunar el local de "Las olas" (el único que ofrece fruta para desayunar), mi desayuno favorito "Good morning", plato con fruta, muesli, yogur, huevo estrellado, jamón y queso sobre pan de molde blanco y una tira bien tostada de bacon, no podía faltar el jugo de naranja y el café. Yumiiiiiii con vistas al mar y mi niño trasteando con sus utensilios de plástico ¡no puede ser mejor!

Para comer y cenar el club Naútico y el hindú Haweli, mmmmm el primero en arroces y ali oli, pan recién horneado mmmmmm espectacular y el segundo bueno bueno... totaly indian, los camareros lo delatan con sus turbantes, pieles tostadas y ese asento maravilloso, nada más entrar te dan un apretón de manos y una sonrisa ¿qué más se puede pedir? La cena no tiene palabras, su tikka masala te lo sirven en una cazuela pequeñita con su respectivo fogón que mantiene calentito su contenido. Maravilloso!!!

Fuimos al mar buscando relajarnos y nos dimos un subidón con la comida. Eso sí, al tratarse de playa de piedras, fue toda una experiencia colocarlas sobre nuestros puntos más chakricos.

¡Una alineación nunca viene mal!

Antes de salir de casa pensaba en pasarmelo super en Altea, que en mi mente vivía como una ciudad especial, y, ¿Cuál fue mi gran sorpresa? Pues que se me cayó el concepto, me pareció super agobiante subir las cuestas con mi hijo y al llegar a ese bello mirador frente a la Catedral, descubrir que no compré nada ni puedo beber "agua de Altea" (aún doy el pecho a mi pequeño), con lo cual, la magia de tomar unos vinines en Altea y recorrer sus hermosas calles, en esta ocasión no surtieron efectos en mi. Seguro en unos veranos más retomo la magia.

Por cierto... tengo super abandonado mi tema creativo así que... manos a la obra.


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