La ira. / Empatía Jurídica

10.08.2015

La ira.

No hay mucho que decir, ayer mientras cuidaba a mi hijo, después de una crisis de vómitos, me encontraba exhausta y enojada por la situación, lo primero porque solo sé que desde que mi amado bebo nació, no he pegado el ojo a 'pata suelta' y que eso a mi mente le perturba demasiado.

Lo segundo es más profundo que lo primero, porque no sé desde cuando surgió ni cómo, insisto mucho en publicar y pregonar a los cuatro vientos que la crianza nos pone de manifiesto las funcionalidades y disfuncionalidades de nuestra propia crianza (fue un alivio descubrir que en "Amar sin miedo malcriar" Yolanda González refrenda tal teoría); y bueno, volviendo al kit de la cuestión, sólo sé que hay situaciones con mi hijo que me resultan altamente estresantes, una de ellas y creo que la máxima: Que se enferme.

Solo saberle más pegado a mi pierna, lloriqueando en mi oído si no lo cojo rápido, y persiguiéndome como un pato, me pone los nervios de punta; pero justo ayer que había vomitado cuatro veces en tiempo récord (al mismo que cambie nuestra ropa 4 veces), me sentí incómoda, enojada, frustrada, triste, quise llorar y no me brotó nada, así que dije para mis adentros (todo con mi hijo en brazos), mejor me siento porque no sé como estará este día.

Al sentarme vi en la pizarra de fotografías la foto de mi maestro Lama Zopa Rimpoché, y pensé, que vergüenza ser budista y ser tan enojona. Hago un paréntesis para contaros que la semana pasada mi amada amiga Pao tuvo a bien compartirme un libro que está leyendo "La ira. El dominio del fuego interior deThich Nhat Han; mi amiga es tan linda que sabe que no me gastaré los no sé cuantos euros que valga la joya (o al menos no hasta saberlo imprescindible), por lo que aún más linda me lo mando en audiolibro en youtube.
  
Pues bien, sentada frente a las fotos, recordé lo que ese grandioso ser dice sobre la ira y simplemente decidí y razoné (eureka!!!) que no iba a llegar a ningún lado con mi actitud agria, así que tengo de dos sopas cuidar a mi niño de mal humor o cuidarlo de buen humor, así que, me decanté por lo primero, dicha elección coindicio con una expulsión de mi niño de una sustancia super amarilla de mi bebé (seguramente relacionada con la bilis), y casi enseguida, tomar líquidos sin devolverlo. Todo coincidió, por lo que, acomodándose una cosita, parece como si todas las demás la siguieran, igual que cuando todo se va al garete.

Lecturas del asunto, muchas, al final, seguramente mi ira venga de muchos muchos años atrás, tal vez desde mi lactancia (como la edad de mi bebé), por cierto ¿todos los bebés serán tan berrinchudos como el mío? A veces cuando algo no le sale como quiere, avienta todo, se da golpesillos, si estoy a la mano, me lanza un manazo, grita, en fin, me hace cuestionarme si el enojo es natural o qué, tenemos que exorcisarlo desde temprano. Cuando mi Js reacciona de ese modo, en mi cabeza pienso en soltarle un manazo, pero vuelvo al presente y me enfoco que mi voz y digo "inténtalo otra vez, muchas veces las cosas no salen a la primera", y hasta yo me estoy educando por cuanto al enojo.

 

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