Amor prematuro. / Lo más chulo que tengo yo

1.22.2016

Amor prematuro.

Mañana será 23 de enero, que señalará un aniversario más de la muerte de mi primogénito Arath; con esa fecha a cuestas inicio enero, tambaleante, miedosa, sensible, nostálgica, recuerdo detalles de ese fátidico día, de ese alumbramiento silencioso con mi niño inerte. Solo de escribirlo tiemblo y no puedo evitar el llamamiento de mis lágrimas, solo seguirlo sacando lo aminora.

Ese ha sido el gran golpe en mi vida, no todas las tonterías que pensé que me matarían y me romperían el corazón antes, nada ha sido tan difícil como ese episodio de mi vida, solo las enseñanzas budistas, mi monje Fabio Poza Arroyo, Pema Chodron (con su libro) y mi maestro Lama Zopa Rimpoché, han dado luz, calma y un poco de consuelo a mi devastado corazón y cuerpo.

Tras la muerte de mi hijo, la vida fue tan dura de vivir, pesaba todo, dolía todo, el cuerpo lo recordaba, verme en casa sin panza y sin niño, fue un recordario horrible. La poca fuerza vino de saber el sufrimiento que vivía mi esposo y nuestras familias, de escuchar a mi padre llorando intentando darme consuelo, de ser consciente de que era algo que nos pasaba a todos no solo a mi.

Aunque sabía que nadie lo sentía en sus entrañas como yo.

Sin embargo, una cosa muy curiosa que me ocurrió durante mi luto, fue que mucha gente me llamo y me escribió, casi todos para aconsejarme y para contarme como habían vencido sus adversidades, a algunos de mis interlocutores tuve que consolarlos.

Decidí encerrarme, ser una semilla, quedarme en casa al menos una semana, no quería ver a nadie, solo a mi esposo, me observo atrás y no sé como lo sobrelleve, fue solo el momento a momento, estar atenta a cortar la cebolla cocinaba la cena y centrarme solo en eso, y toda esa ayuda y apoyo que cuento en líneas anteriores, esa compasión de pensar que mi familia temía por mi y necesitaba estar aquí.

Volviendo al presente y los días más próximos pasados, es raro como me muevo en extramos por momentos porque ayer me encontraba pletórica, inspirada por la música, por el baile, sorprendida con el nuevo género "cumbia sinfónica" y renovando mi invención.

Hoy por fin mi portajuguetes ha quedado como lo imagine, super bonito, cuando lo vi terminado perfecto, rompí a llorar, pensé en mi padre que ya no está aquí, para compartirle que por fin he terminado algo de lo que me siento honradisima, sentí como si mi árbol y yo hubieramos cruzado a otro nivel, y él no está para festejarlo juntos.

Más tarde tuve oportunidad de comentarlo con mi madre, que se alegra con mi logro, aunque me comparte el suyo y ya no soy la protagonista. En fin, son tiempos movidos en la familia, y aunque no lo sean, parece difícil aceptar que no estoy desarrollando el rol que se espera de mi.

Toda esta creatividad al final tiene que ver con ese proceso vida/muerte/vida que me envuelve, y me hace recordar que de joven me daba miedo la vida y ahora me siento un poco más fluida en ella, un poco pasota en plan "que pase lo que tenga que pasar" pero intentaré divertirme y pasarlo lo mejor posible, sonreir, no enrollarme con "la mala educación y caras largas" de conocidos y extraños.

Al final del día ese amor prematuro que no llego a manifestarse en esta vida, tal vez esté iluminado en otra galaxia y sé que algún día volveremos a reencontrarnos.

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