¡Lactancia controlada! / Lo más chulo que tengo yo

5.17.2016

¡Lactancia controlada!

lactancia controlada

Es momento de siesta como casi todos los días me dan ganas de echarme un ratito en la cama junto a mi niño amado, pero... inmediatamente pienso tengo que "eso" sería perder el tiempo, tengo que escribir, coser, cortar tela, limpiar... y saco pila para ponerme manos a la obra.

Quedamos en que os contaría la continuación de mi historia como "mamá prematura" así que ahí les va: En algún momento entre los 6 y 8 meses de mi hijo llegamos a un momento de estabilidad y ritmo, incluso empezaba a tolerar bien la incorporación de alimentos, dormir era tranquilo, etc.

Pero la maravillosa impermanencia hizo acto de presencia y a los 8 meses de Js, después de un viaje de fin de semana a la "Costa Blanca", regresamos y empezó con unas aftas en la garganta que se complicaron hasta el punto de que fue ingresado unos tres días en el hospital, porque empezaba a ponerse feo el asunto.

Obviamente yo "con el alma en un hilo", pero, no obstante lo delicado de la situación, mi vena mexicana avivó el fuego, y salió esa vocecilla cerebral para autoflagelarme "hice algo mal, no le cuide como debía", "¿Cómo me pudo suceder?¿Cuándo baje la guardia?"

En fin... en esa estadia hospitalaria, a mi hijo también le resultó un bajo nivel en el hierro, lo que conllevó otro trabajo ardúo con médicos, pero además, al salir del hospital no sé si por casualidad o ¿Qué? Mi hijo dejó de comer, así como lo escribo "dejo de comer", la alimentación empezó a volverse una tortura y una guerra sin nombre. Mi hijo sellando la boca para no comer y yo abriéndosela para meterle la cucharada, ¡Una cosa traumática para él sí, pero también para mi!

COMERCIAL: El portajuguetes ya estaba en marcha y justo en ese agosto mi mamá estuvo visitandome y me alentó a dar vida al portajuguetes, así que cuando Js me lo permitía empecé a elaborar la memoria para patentar mi invento.


Fueron momentos desgastantes a nivel de comida, cuidar a un bebé, cocinar para mi, limpiar la casa, ropa, jugar, escribir mi memoria, batallar con la inapetencia de mi hijo, fue realmente cansado.

Mucha gente dice "si no quiere comer que no coma" y otros "es que quítale el pecho por eso no come", comentarios que yo pensaba "sería mejor no decir nada". `Porque no saben lo desgastante, frustrante e iracundo que es dar de comer a un niño que no quiere. Los médicos cuestionanme todo el tiempo para confirmar que intento dar comidas adecuadas, la familia política opinando y encima algunos allegados diciendo "tienes que superar su prematurez, eso ya paso, has tu vida normal". Sinceramente si conoces a alguien que pase por esto y tu no  has vivido nada parecido la mejor manera de ayudar y respetar es no opinar, solo escuchar ¡Sería magnífico!

En fin, en mi cuerpo sentía la ansiedad de toda esa parte de la humanidad sugiriendome y exigiendome determinadas formas, y para una persona con problemas de aceptación propia como yo, eso es un trabajo muy delicado porque me quedo con la idea todo el tiempo.

Me ayudaba mucho enfocarme en el portajuguetes, aunque a medida que iba materializandose la idea, también surgian detalles que no había considerado, como el hecho de que necesitaba un dibujante de autocad para las figuras, o que normalmente la memoria la hace un experto y que debido a mi falta de práctica me iban a suspender mi primera entrega. Lo cual me desanimó enormemente.

Sinceramente tampoco recuerdo como pasamos esa etapa, solo sé que tenía que respirar hondisimo cuando llegaba la hora de comer y si mi hijo no quería pues no insistía. Y me quedaba abatida de prepararle algo que no quisiera.

Analizaba toda nuestra rutina porque pensaba que en algún momento había un error y fue después del año que decidí dejar de dar el pecho a demanda (incumplí la regla de oro de la lactancia ¡OMG!) decidí darlo solo a demanda por la noche (pues pasaría muchas horas sin comer mi hijo). Organicé una sola toma por la mañana, otra después de la comida, merienda y cena.

Y debo decir que esa nueva rutina sirvió mucho para espavilar un poco a Js para comer, pero solo un poco, así seguimos entre su primer y segundo año...

Continuará...

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