Recuperando el pellejo. / Lo más chulo que tengo yo

6.14.2016

Recuperando el pellejo.

mamás en oficinas con niños inquietos
Esta entrada es bastante atípica, debo confesar que estuve tentada a borrarla pero mi muñeca intuitiva salta a decirme que lo comparta, creo que podría ser algo que nos ha pasado a algunas madres primerizas.

En un primer momento me sentí solitaria en el mundo, aunque supongo que es comprensible (toda mi familia está lejos y ya hace casi 8 años que decidí salir de mi mega área de confort mi México natal), también tengo que hacer un análisis objetivo y no se trata de quejarme de mi pareja, el afán es escribir cómo me siento y volviendo a la objetividad, al ser un matrimonio mestizo seguro que, cuando estamos en México yo caigo en estas cosas también y dejo solo a mi esposo para unirme a mi raza (seguro que sí). La cuestión es compartirlo porque creo que debemos tener claro quienes somos y que a veces no ser parte de una manada duele y otras es un alivio.

Días como hoy me siento super desanimada: Tocaba ir a una comisaria de Policía a renovar la identificación de mi hijo, y salió la gruñona del puesto 1 a gritarme que "eduques a tu hijo" a lo que replique "lo estoy cuidando, llevamos mucho tiempo esperando a que nos atiendan y no es mi responsabilidad que el sistema esté fallando y llevar aquí tanto tiempo".

De esos días que los trámites (de  por sí tediosos) se complican al máximo, y que ahora me queda claro que con energías así, alguien sale estresado de más, aunque ese alguien "no tenga vela en el entierro", en mi caso, la funcionaria del puesto 1, que quedaba al fondo del todo (me había tocado el 6 aunque en realidad tuvimos que cambiar al 7)... pues... de tener una cita previa a las 10:30 que se recorre a las 11:30, pero además, cuando toman huellas muchas veces porque no sale, y el ordenador se queda trabado, lo más lógico es que algo salga mal (según la ley de Murphy)

Sin entrar en rollos complicados, recordé lo que dice Pema Chodrón, eso de que "somos constantemente humillados", cada vez lo compruebo más, y cuando lo tienes claro te enfadas menos, pero resulta igualmente decepcionante saber que no hay un poco de empatía en el mundo, y que, en una oficina sea cual sea, siempre querrán que un niño se comporte como un adulto, se quede quieto sin más, razone que debe esperar, conceptos demasiados complejos para un cerebro de 2 años ¡Es irracional y no tiene ilógica!

Para mi, lo peor no fue eso, lo peor fue constatar que mi esposo es parte de ese sistema y que en todo momento se quedó sentado, callado, mientras yo me apalabraba con la mujer diciéndole que "la naturaleza de un niño es jugar, no lo puedo amarrar para que ustedes tengan un trabajo sin ruido" y unos minutos después pensé "él (mi esposo está aquí) no dijo nada, ya no digo que me diera la razón, sino que, pienso que yo en su lugar le habría dicho educadamente "señora llevamos más de una hora esperando, creo que es normal que el niño se inquiete, si usted nos habla educadamente, buscaremos una solución para todos"


Lo mejor del asunto, que me sentí muy bien por no haberme calentado y reaccionado como una energumena, sino que, en todo momento mis palabras y tono fueron los adecuados, tan fue así, que incluso cuando "el guardian de la puerta" vino y me preguntó qué problema había y al explicarselo me dijo, "comprendo, si gusta y el niño ya está inquieto puede salir un momento y le llamaremos nuevamente cuando se necesite su presencia". Eso corroboro mi actitud y la de una persona empática. 

Consejo: Siempre ir preparados con 2 o 3 juegos de índole diferente (por ejemplo, coches, memorama y un bolsito con monedas o cosas para sacar (objetos adecuados a cada edad y niño), porque en eso sí fallé, solo llevabamos un coche (nunca pensé tardarme casi 3 horas en eso), al final mi hijo paso la mitad del tiempo con el coche, unos 2 minutos corriendo (en los que ocurrió el apalabramiento), 10 minutos afuera, el resto del tiempo jugando con un monedero en el que llevó 2 botones, una pieza lego, unas monedas.

Fue inevitable sentirme desganada, fuera de lugar, esta sensación de que nunca sabes qué esperar, aunque no esperes nada, y simplemente te cae un valde de agua fría, y vas caminando mojada pensando que está bien ducharse en público, aunque eso no evita que se te revolucione toda el agua salada del cuerpo; y confirmas que estás en estado de criatura salvaje indomable.

Y paralelamente ver que la gente no se da cuenta que no pasa nada porque un niño juguetée un poco (claro está mientras no destruya nada ni le falte al respeto a nadie), pero cuando estás tan funcionalmente metido en el sistema cualquier acto que rompa la rigidez del lugar, es una "falta de educación". Por favor, hace falta un poco de flexibilidad y si no flexibilidad, al menos pedir las cosas con gracia "hablarnos bonito" :) <3.


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