Arath y Fidel / Lo más chulo que tengo yo

1.26.2017

Arath y Fidel

muerte impermanencia ser una semilla en tiempos difíciles

Llevo todo el día recordándolo y no olvido la calidez de su abrazo, Fidel es un gran maestro para mi, el padre más maravilloso que pude tener a pesar de que nuestra relación pasó por las etapas y emociones más humanas posibles: Ídolo, demonio y maestro sabio.


Mi padre: Un sabio incomprendido y bastante desmotivado, su gran problema fue interiorizar demasiado en serio, aspectos negativos de sí mismo; aprendí a respetarlo y admirarlo sobre todo por su esfuerzo y atención de superar el alcoholismo, esa fatal y desgastante enfermedad.

Desde su primera incursión en AA,  fueron varias las frustadas ocasiones que lo intentó, hasta esa última en la que su gran apoyo fue el psiconoanálisis y lo logró a veces con dosis de resignación desganada. Nos dimos lo que tuvimos y pudimos, aún pienso que era el único hombre que realmente me entendía, nos faltaron días para crecer juntos... solo me queda hacer significativa esta vida que comencé con junto a él.



Tantos recuerdos me han revolucionado este día y la causalidad me llevó a pasar frente a mi alma Mater la facultad de Documentación de la UCM: Visualizar de lejos ese niño esculpido en piedra mármol, trae el inevitablemente el recuerdo de esas semanas posteriores a mi parto silencioso y triste, sin palabras ni sentimientos que puedan describirlo ¿Por qué estoy tan llorona?¡Mi padre y Arath!¿Qué me pasa hoy?

-Muy sencillo hoy es jueves, el lunes fue el aniversario postumo de Arath y ayer mi padre habría cumplido un año más de vida-





Mi niño Arath inmóvil y sin llanto, en su parto fue todo en silencio, ver esa escultura ¡¡Me estremecía y me recordaba ese niño mío que no se movía; miraba la escultura de reojo!! Pasaron semanas antes de que pudiera mirarla con aceptación, un día simplemente sentí y sabía que mi niño había llegado a un nivel mejor y dejé de llorar y lo acepté ya marcada por esa cicatriz.


El momento de su muerte fue compasivo, pacífico, muy calmado, no hubo ruido ni expectativa, incluso mientras esperaba (12 horas) tuve tiempo de meditar y sentir "la luz" parecía reconfortante y auguraba la seguridad de que ese es otro principio más.

Más dificíl que ese mismo momento, fueron los días posteriores, el afuera siempre presente y quiere jalar al bullicio y al movimiento, el miedo de mucha gente cercana de que "nos hundieramos", las visitas, las llamadas, los mensajes, todos bien intencionados, pero en el fondo simplemente necesitaba sentir todo ese dolor tan hondo, tan mío, llorar y llorar sin más. Sin hacer nada, sin pensar, solo sentir y ser como una semilla por un tiempo. Necesitaba vivir sin "contaminación" ese momento que me inspiraba a una práctica más profunda.



 En esa primera gran muerte física de mi pequeño Arath, el apoyo de mi padre me llegó al alma, su lamento profundo y real por  nuestra pérdida, su empatía por mi aceptación de la muerte, él y la práctica del buda de la luz infinita, fueron mis fortalezas para continuar cuerda por mi y por los que lo sufrimos, me hizo consciente de que la muerte ajena es la propia muerte.


Con ellos enterré mi negatividad (igual a la de mi padre), mi enfermedad por estar frustrada de no ser mejor y no tener suficiente, mi expectativa constante y sobre todo mi inaceptación de la impermanencia. Su presencia y su ausencia continúan sanando mi ÁNIMUS y me siento profundamente honrada y segura de formar parte del ÁNIMA de mis 2 estrellas mi padre y mi hijo.

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